No recuerdo el número de veces que contuve la catarata de impulsos por entrar, cruzar a su vereda, tocar su puerta y apabullarme con su presencia como en los tiempos de esperanzas cuando el aire era liviano, reciente y planear era un viaje cotidiano que inventaba tiempo para vencer trasnoches. Leí por ahí, que el mundo es de aquellos que derrumban fronteras de adversidades, sin equívocos donde excusarse, pero frente a su morada, lejos estoy de pertenecer a ese universo...
Quizás en el momento justito de alineación, ése que permite el equilibrio en el trapecio, cada uno haya esperado demasiado tiempo en la cuerda...sin avanzar.Será el precipicio inevitable?
Aún guardo el boleto de ese último viaje, el frío de esa noche sigue adherido a mis dedos obligándolos a una danza helada. De alguna forma deseé ese frío con la estupidez de los derribados a cuestas, tal vez a la espera de un certero estoque final, confirmando una cruel predicción, fatal...finita. Sin embargo, mi corazón no detuvo su marcha, se llenó de polirritmias desconcertando pasos ebrios de imágenes rotas. El cielo verde, escondido entre la niebla parisina, allí se quedó conteniendo su furia salina y contemplando aquel trasplante cardíaco. Nada que decir...solo la mustia sensación paralela, de haber dejado el alma en otro barrio...
Desde lejos, el agudo y nostálgico sonido llegaba hasta mi, viajando en la densidad húmeda del aire , rebotando en las paredes de siempre y respirando silencios que marcaban un compás binario. La combinación perfecta entre esfuerzos y logros consumadas en un vaivén lento, sumando frase tras fase, acariciando el alma con la suavidad exploradora de las yemas y penetrando teclas para empujar olvidos...
Cuando lo adquirí, minimicé las secuelas que, aún en los mejores casos, eran acumulativas e irreparables y dejé que la desesperación guiara tal decisión y aquí me encuentro frente a él. Según el vendedor y el manual instructivo, actúa de manera eficaz pero su acción no tiene la facultad de diferenciar lágrimas de algarabía de lágrimas de tristeza, se dispara cual bomba de cobalto, arrasando con cada gota salina...
Aún así, hoy que el llanto se ha vuelto denso y gris creo estar listo para la primera aplicación.
Dejó caer la llave como una señal sonora estrellada contra el piso de la vereda. Fue como un trueno cruel vociferando el advenimiento de la peor lluvia negra... y me quedé helado, impávido, vulnerable, ínfimo como una gota más de rocío cayendo al mar ...sin fronteras...sin límites.
PLACEBO
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..Ya sé, dile que se tome esto - extendiéndole paquetito color plata.
- Una sacarina en papel de aluminio ¿De verdad eres tan ilusa?
- ...Vale....ilusa...
Estadísticas
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*Foto: My Love - Jennuine Captures*
La gente ríe entre sonidos de cubiertos y de copas. Hay en el aire una
liviandad que no se condice con la tormenta q...