Tal vez por la fatiga de una extensa jornada o simplemente la hora cercana al fin del día, ese Viernes recordó con más intensidad. La fricción del aire sobre su rostro le cargaba de nostalgia el alma. El cielo invadido de luciérnagas inmóviles, señalizaban el sendero hacia la inquebrantable luna como aquella vez de manos entrelazadas y caminata. El transporte público que se escapaba por no ser el correcto desesperanzando su deseo.
Otro Viernes más... otro sello del olvido que lacra los silencios.
El asombro
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La ropa interior no le queda como a las modelos. Ni es millonaria ni se
muere de hambre. Tiene un sueño que se parece al de otras muchas. No quiere
ser fa...
Hace 2 semanas